En GNU/Linux (y Unix en general) existe un superusuario llamado root. El análogo en Windows sería el Administrador. Este usuario tiene acceso total al sistema, pudiendo instalar, modificar y eliminar cualquier archivo o programa, así que trabajar a diario con este usuario es peligroso, puedes escribir un comando mal y cargarte todo el sistema!. Tu usuario normal puede realizar todas las tareas "normales" que se necesitan a diario, pero las tareas administrativas solo podrá realizarlas el usuario root por razones de seguridad.
Por defecto Ubuntu tiene la cuenta de root deshabilitada. Esto significa que no puedes entrar como root o utilizar su. Para poder logearnos como root la primera vez deberemos escribir sudo passwd.
No obstante, la primera cuenta que creamos al instalar Ubuntu pertenecerá al grupo sudo. Con sudo podremos ejecutar tareas administrativas con nuestro propio usuario, es decir, sin tener que loguearnos como root. Podemos restringir o permitir el acceso a sudo al resto de usuarios del sistema, con la utilidad de Usuarios y grupos que encontramos en el panel de administración.
Notas:
Para saber como dar permisos de root a otros usuarios, lee la sección de usuarios y grupos en Ubuntu